Cuando una persona emprende, uno de los principales objetivos suele ser conseguir clientes y aumentar las ventas.
Sin embargo, conforme una empresa avanza, sus necesidades también cambian. Atender más pedidos puede requerir mejorar el control de inventarios; contratar personal implica organizar nuevos procesos laborales; vender por canales digitales demanda conectividad y herramientas tecnológicas, y tomar decisiones importantes exige contar con información administrativa y financiera ordenada. En México, la dimensión de este reto es relevante. De acuerdo con los Censos Económicos 2024 del INEGI, en 2023 operaban más de 5.4 millones de unidades económicas del sector privado y empresas paraestatales. Las microempresas representaban 95.4% del total y concentraban 41.4% del personal ocupado.
Agosto 2026 #GestiónDeFinanzas #BlogsyTips #PyME #Emprendedores
Ante este contexto surge Ecosistema PyME Santander, una propuesta que reúne herramientas, plataformas, conocimiento, espacios y alianzas para acompañar a los negocios más allá de los productos financieros.
No se trata de una oferta estática ni de una misma solución para todas las empresas. Es un ecosistema dinámico que busca evolucionar conforme cambian las necesidades de las PyMEs, colocando al empresario y a los retos de su negocio en el centro.
Lograr más ventas puede abrir nuevas oportunidades, pero también implica mayores responsabilidades. Por ejemplo, un aumento en la demanda puede requerir contratar personal, mejorar el control de inventarios, agilizar la facturación o encontrar formas más eficientes de coordinar las actividades del negocio. Cuando estos aspectos no evolucionan al mismo ritmo, pueden surgir retrasos, errores administrativos o una mayor carga de trabajo para quienes dirigen la empresa.
Por eso, antes de preguntarse únicamente cómo vender más, también es útil analizar si la empresa está preparada para administrar ese crecimiento.
La tecnología puede ayudar a simplificar procesos, ordenar información y reducir la dependencia de actividades manuales. Sin embargo, la adopción digital todavía es desigual entre los negocios mexicanos.
Los resultados oportunos de los Censos Económicos 2024 indican que, en 2023, 5.5% de las unidades económicas realizó ventas por internet. Entre las microempresas, la proporción fue de 4.4%, mientras que entre las PyMEs alcanzó 28.8%. Esto no significa que todos los negocios deban operar de la misma manera, sino que existe una oportunidad para identificar qué procesos pueden modernizarse y qué herramientas digitales pueden resultar útiles de acuerdo con el giro, tamaño y etapa de cada empresa.
Detrás de cada PyME hay personas que hacen posible que el negocio avance. Contar con buenas prácticas para organizar equipos, administrar procesos relacionados con el personal y fomentar un ambiente de trabajo claro y ordenado. A medida que un negocio crece, gestionar adecuadamente el talento se vuelve una parte importante de su desarrollo.
Llevar un control ordenado de la información del negocio permite conocer mejor cómo está funcionando la empresa. Aspectos como la facturación, la contabilidad, el control de inventarios o el seguimiento de las operaciones ayudan a tener una visión más completa de la situación del negocio y facilitan la toma de decisiones con base en información organizada. No se trata únicamente de cumplir con procesos administrativos, sino de contar con herramientas que permitan administrar la empresa con mayor claridad.
El entorno empresarial cambia constantemente. Nuevas tecnologías, tendencias de consumo y formas de hacer negocios hacen que la capacitación continua cobre cada vez más importancia. Desarrollar habilidades digitales, fortalecer conocimientos financieros o adquirir nuevas competencias puede ayudar a identificar oportunidades y enfrentar desafíos con mayor preparación.
Compartir experiencias con otras personas emprendedoras, participar en comunidades de negocios, recibir asesoría o ampliar la red de contactos puede abrir nuevas perspectivas y generar oportunidades de colaboración. Construir relaciones profesionales forma parte del desarrollo de muchas PyMEs y puede aportar valor más allá de una oportunidad comercial inmediata.
La sostenibilidad puede integrarse al día a día de una PyME mediante acciones sencillas. Reducir el consumo de papel, optimizar el uso de energía, aprovechar mejor los recursos o disminuir desperdicios son ejemplos de prácticas que, además de beneficiar al entorno, pueden contribuir a una operación más eficiente.
No todas las empresas enfrentan los mismos retos ni se encuentran en la misma etapa. Algunas necesitan mejorar su administración; otras buscan digitalizarse, desarrollar a sus colaboradores, acceder a una capacitación o generar nuevas conexiones.
Por ello, Ecosistema PyME no busca imponer una ruta única. Su propósito es acercar diferentes soluciones para que cada empresario identifique aquellas que pueden resultar más adecuadas para su situación. Esta es una propuesta dinámica que evoluciona conforme cambian los retos de los negocios.
En Santander entendemos que acompañar a una PyME significa ir más allá del financiamiento y ayudarla a encontrar recursos que puedan contribuir a su profesionalización, transformación y desarrollo.